jueves, 30 de agosto de 2007

Sobre la mentira

Que todo el mundo miente ya lo sabemos, pero mentir bien es ya otro cantar y hay que tener cuidado no sea que acaben tarareándonos el refranero de turno, quiero decir que no es tarea fácil esta de faltar a la verdad de manera deliberada, a sabiendas de que manipulamos, cambiamos de orden y fantaseamos con el material de turno y a pesar de que ya sepamos todos que no hay Verdad, ni Lenguaje, ni Historia ni ninguna palabra mayestática y con Mayúsculas. Son estos tiempos de minúsculas, de palabras de poco peso, de muchísimo recelo en “Las Grandes Líneas Maestras”, como si hubiera un gran cansancio con todo lo que se impone por el tamaño o es de tamaño por que se a impuesto ya, institucionalizandose, convirtiéndose en instrumento del Poder. Siempre hay algo de verdad en el embuste, incluso muy poco de invención si me aprietan, a lo sumo recomposición de elementos, una variación en el orden y la disposición de lo ocurrido para hacer enfático lo que a priori no lo era, modulación de tonos, una armonía distinta. Decir algo a alguien es contarle una historia, hacer un cuento, convertir en narración lo que es ya experiencia. Es el relato precisamente la manera en que recordamos las cosas, nuestro mismo pensar parece así articulado. Y es que el lenguaje, que solo es cuando se materializa, lo hace en forma literaria, y todo lo que leemos, oímos, y contamos no es más que un cuento, un relato, y por eso tenemos tiempos verbales y existe una sintaxis y podemos comunicarnos.

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